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Alargar la exhalación es la forma más rápida de activar el sistema parasimpático. Prueba a inhalar en 4 tiempos y exhalar en 6, durante dos minutos.
La respiración diafragmática tumbada, con una mano en el abdomen, ayuda a soltar la musculatura accesoria del cuello, muy tensa cuando dormimos mal.
Cierra con un escaneo corporal de tres minutos: es el puente entre la respiración y el sueño.
