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El yoga resiliente no es una clase más suave: es otra forma de trabajar. En lugar de empezar por una secuencia cerrada, empieza por ti: qué te duele, qué te han diagnosticado, cómo duermes y cuánta energía tienes hoy.
En Resilience ese estudio previo es obligatorio. Sin él no sabríamos qué evitar ni por dónde progresar. Después construimos una práctica que primero calma el sistema nervioso y solo entonces añade carga.
Lo que no es: no sustituye a tu médico ni a tu fisioterapeuta, no promete curaciones y no te pide alcanzar ninguna postura. El objetivo es que vuelvas a confiar en tu cuerpo.
